Durante el acto, la decana Susana Salomón estuvo acompañada por el vicedecano Fabián Díaz y la secretaria Académica María Elena Rüttler. Tras la entrega de diplomas que avalan la representación que inician los/as nuevos/as consejeros/as, Salomón dirigió un mensaje centrado en la responsabilidad que implica integrar los órganos de cogobierno universitario.
Lejos de considerar la función como un cargo administrativo, definió la tarea de consejeras, consejeros y representantes como un compromiso con la comunidad universitaria y con el futuro de la Facultad. “Asumir un lugar en el gobierno de una institución universitaria no es simplemente ocupar un cargo”, expresó, al agradecer a quienes aceptaron esta responsabilidad.
En las palabras que dirigió al auditorio, la decana destacó el papel estratégico que cumple el Consejo Directivo en la vida institucional. Recordó que en ese ámbito se debaten y definen cuestiones vinculadas a los planes de estudio, la actividad académica, las designaciones docentes, los proyectos de extensión, la administración presupuestaria y el desarrollo general de la Facultad. Pero, además, remarcó que detrás de cada expediente y de cada decisión existen personas, trayectorias y proyectos que se ven directamente alcanzados por las resoluciones que allí se adoptan.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la importancia de fortalecer una cultura de participación responsable. Salomón convocó a las y los integrantes del cuerpo a prepararse para cada sesión, estudiar los temas en tratamiento y sostener debates informados. En ese sentido, afirmó que representar a un claustro implica mucho más que expresar una opinión personal: supone construir posiciones fundamentadas y orientadas al bien común.
La decana también dedicó una parte importante de sus palabras a reivindicar el valor del diálogo como uno de los pilares de la vida universitaria. “No necesitamos pensar todos igual. Una Universidad que piensa igual se empobrece”, sostuvo, al señalar que la diversidad de perspectivas constituye una de las mayores riquezas de la institución. En ese sentido, marcó que el desafío no consiste en evitar los debates, sino en garantizar que las diferencias se expresen en un marco de respeto y compromiso compartido con el crecimiento de la Facultad.
Otro de los momentos destacados del discurso estuvo relacionado con la defensa de la Universidad pública y el sentido de pertenencia institucional. Salomón señaló que formar parte del gobierno de la Facultad debe ser también un motivo de orgullo y una oportunidad para contribuir al fortalecimiento de una institución con una extensa trayectoria en la formación de profesionales de la salud. “Quiero pedirles que ese orgullo se note. Que se note en cómo defendemos la Universidad pública”, manifestó ante las y los consejeros/as.
Al proyectar los desafíos de los próximos años, la decana hizo referencia a los cambios que atraviesan actualmente la educación superior, la medicina, las tecnologías emergentes y la inteligencia artificial. Frente a ese escenario, planteó que la gestión se propone impulsar transformaciones sin perder de vista la experiencia acumulada por la institución. “No empezar de cero. Reconocer lo construido. Aprender de lo recorrido. Cuidar aquello que funciona”, resumió como una de las claves para el futuro de la Facultad.
Hacia el cierre de la ceremonia, Salomón reafirmó la voluntad de sostener una gestión abierta al diálogo y al trabajo conjunto, señalando que las puertas del Decanato permanecerán abiertas para escuchar, construir acuerdos y buscar soluciones. Finalmente, invitó a las y los nuevos representantes a compartir una visión común sobre el legado que debe dejar esta etapa institucional: una Facultad más fuerte, con mayores oportunidades y una comunidad universitaria más integrada y comunicada.
La puesta en funciones del nuevo Consejo Directivo representa, así, el inicio formal de una etapa que busca consolidar la participación de todos los claustros en la construcción del futuro de la Facultad de Ciencias Médicas, reafirmando los valores democráticos y el compromiso con una Universidad pública de excelencia.